Una persona le escribe
El caso más directo: alguien de tu equipo le pide una tarea o le hace una pregunta sobre los datos de la empresa.
"¿Cuánto le vendimos a este cliente este año?"
Le escribís en lenguaje natural y él busca los datos, arma el documento y lo guarda — con el mismo sistema y las mismas validaciones que si lo hubiera cargado una persona a mano. Y siempre te pide aprobación antes de guardar.
El motor está construido y verificado, y se puede demostrar de punta a punta. Todavía no atiende tráfico real de clientes, así que no vas a leer acá que "ya lo están usando".
El agente propone. La persona decide.
Toda escritura pasa por una aprobación humana con el detalle exacto de lo que va a quedar registrado. Si nadie responde, no se guarda.
Aprobación humana obligatoria
Un vendedor escribe: "Cargá un pedido para Distribuidora Sur: 20 heladeras y 10 freezers, entrega el viernes."
El agente busca al cliente, busca los artículos, verifica el stock, arma el pedido, te muestra el detalle completo con precios y total, y espera tu aprobación antes de guardar nada.
"Distribuidora Sur" no es un texto libre: se resuelve contra tus clientes reales. Si hay dos parecidos, pregunta cuál.
"Heladeras" y "freezers" se resuelven contra tu catálogo, con la lista de precios que le corresponde a ese cliente.
Consulta existencias reales en el depósito. Si no alcanza, lo dice antes de armar nada.
Ítems, cantidades, precios, total y fecha de entrega. Lo mismo que verías en el formulario si lo hubieras cargado a mano.
Recién ahí se guarda. Si no respondés, no queda nada registrado. Podés aprobar, editar o descartar.
| Artículo | Cant. | Subtotal |
|---|---|---|
| Heladera exhibidora 420 L | 20 | ··· |
| Freezer horizontal 300 L | 10 | ··· |
Pedido de venta · 2 ítems · entrega viernes. Nada queda guardado hasta que lo apruebes.
Representación de la interfaz
Si el pedido supera el límite de crédito del cliente, el agente lo dice en castellano y te propone alternativas concretas: reducir cantidades, esperar un pago, pedir una ampliación. La validación es la misma que tiene el formulario; lo que cambia es cómo te lo cuenta.
Este pedido deja a Distribuidora Sur por encima de su límite de crédito. Tres caminos: bajar a 12 heladeras y entra sin problema, esperar la cobranza que vence mañana, o pedirle a administración una ampliación del límite. ¿Cómo seguimos?
Solo la primera necesita que una persona pida algo. Las otras tres se disparan solas.
El caso más directo: alguien de tu equipo le pide una tarea o le hace una pregunta sobre los datos de la empresa.
Nadie lo llama: el propio movimiento lo dispara. Sirve para todos los controles que hoy alguien hace a ojo, cuando tiene tiempo.
Lo que pasa afuera entra al sistema sin que nadie lo copie a mano.
Atiende consultas repetitivas sin que nadie las conteste, y se acuerda de la conversación.
Los tres últimos modos son la respuesta concreta a "no quiero sostener personal administrativo para tareas repetitivas": el trabajo se hace igual, a la hora que sea, sin depender de que una persona en particular esté.
Le sacás una foto a una factura de proveedor y el agente la carga. Los datos que lee los verifica siempre contra la base: no inventa un cliente porque leyó un nombre en un papel. Si no puede resolver algo, lo pregunta.
Un agente coordinador consulta a especialistas —uno de stock, uno de clientes, uno de compras— y arma una respuesta con lo que le trajo cada uno. Sirve para las preguntas abiertas del dueño: "¿nos conviene seguir con este proveedor?"
El progreso aparece en vivo: qué está consultando, qué encontró, qué va a hacer. No es una cajita negra que devuelve un resultado y hay que creerle.
Un agente nuevo se da de alta con su descripción, sus reglas y sus permisos. No hay que pedirle nada a nadie ni esperar una actualización del sistema: es configuración, no código.
Representación de la interfaz. Un agente nuevo no requiere programar ni desplegar nada.
No está escondido en una letra chica: es parte de cómo está diseñado.
Toda escritura de un agente pasa por una confirmación humana, con el detalle exacto de lo que va a quedar registrado. Si nadie responde, no se guarda. Nunca decide y ejecuta solo.
Corre con los permisos de quien le pidió la tarea. No hay una llave maestra: si el usuario no puede ver algo a mano, su agente tampoco.
Cada empresa tiene su base y su configuración aisladas. No es un filtro dentro de una base compartida.
Solo consultan lo que se les declaró expresamente, y solo los datos del cliente que está escribiendo. Nadie puede pedirle al bot los datos de otro.
Se sabe en qué se gastó, quién lo pidió y para qué. Podés mirar el consumo como mirás cualquier otro gasto de la empresa.
No hace falta que todo pase adentro de la plataforma. Con nuestro servidor MCP, las herramientas de IA que ya usás pueden consultar los datos de tu empresa desde afuera — con los mismos permisos y la misma trazabilidad que un agente interno.